Las tortugas marinas protagonizan algunos de los encuentros más especiales que puedes vivir bajo el agua en Tenerife. Tanto buceadores como practicantes de snorkel las observan con frecuencia en bahías tranquilas, arrecifes y praderas marinas alrededor de la isla.
Las dos especies que se observan con mayor frecuencia en Tenerife son la tortuga verde (Chelonia mydas) y la tortuga boba (Caretta caretta). Ambas son especies protegidas y pueden encontrarse tanto durante inmersiones como haciendo snorkel, especialmente en zonas costeras tranquilas. La tortuga verde es la especie que más suele asociarse a arrecifes y praderas marinas. Se alimenta lentamente sobre el fondo, por lo que resulta relativamente fácil observarla cuando el mar está en calma y la visibilidad es buena. La tortuga boba suele ser más solitaria y recorre distancias mayores, por lo que sus encuentros son menos predecibles.


Tortuga verde a la izquierda y tortuga boba a la derecha. Fotografías tomadas en la bahía de Abades, Tenerife.
Las tortugas se desplazan libremente, por lo que no existe ningún lugar donde su avistamiento esté garantizado. Sin embargo, es más habitual encontrarlas en:
Uno de los lugares más fiables para encontrarlas es Abades, donde vive una pequeña población residente de tortugas verdes gracias a sus aguas tranquilas y a la combinación de fondos arenosos, arrecifes volcánicos y praderas marinas. En Abades también es posible ver tortugas mientras haces snorkel o durante inmersiones poco profundas, por lo que no es necesario ser un buceador avanzado para disfrutar de este encuentro. La mayoría de los avistamientos se producen en los primeros 10 metros de profundidad, donde las tortugas suelen alimentarse o desplazarse por la bahía.
Las tortugas marinas son animales protegidos y siempre deben observarse con respeto.
Un buen control de la flotabilidad evita el contacto accidental y permite que las tortugas continúen comportándose de forma natural.

Durante una inmersión no siempre resulta fácil diferenciarlas, especialmente cuando solo dispones de unos segundos para observarlas. La tortuga verde tiene un cuerpo más estilizado y un caparazón liso y redondeado. Suele desplazarse con movimientos suaves y tranquilos y es frecuente verla alimentándose de algas o plantas marinas en aguas poco profundas. La tortuga boba, por el contrario, presenta una cabeza mucho más grande y un cuerpo más robusto. Su caparazón suele ser más rugoso y normalmente se la observa nadando de forma constante en lugar de alimentándose en un mismo lugar.
Las tortugas pueden verse durante todo el año en Tenerife. No son visitantes estacionales, sino que se desplazan libremente alrededor de la isla. Las mejores oportunidades suelen darse durante inmersiones tranquilas y con poca afluencia de embarcaciones, especialmente a primera hora de la mañana o al final de la tarde, cuando la visibilidad suele ser mejor y la fauna marina está menos alterada.

Gráfico de avistamientos de tortugas durante todo el año en la bahía de Abades. Fuente: Scubago. - link
Las tortugas marinas son animales altamente migratorios y pueden recorrer enormes distancias a lo largo del océano Atlántico.
La mayoría de las tortugas que los buceadores observan en Tenerife son ejemplares juveniles o subadultos que utilizan las Islas Canarias como zona de alimentación y descanso durante sus rutas migratorias. Las hembras adultas regresan finalmente a las playas donde nacieron, a menudo situadas a miles de kilómetros, para poner sus huevos. Los machos pasan prácticamente toda su vida en mar abierto y solo se acercan a la costa durante la época de reproducción. Por ello, una tortuga que hoy veas en Tenerife puede terminar recorriendo regiones completamente diferentes del Atlántico.
Ver una tortuga marina mientras buceas en Tenerife nunca está garantizado, y precisamente esa incertidumbre hace que cada encuentro sea tan especial. Ya sea durante una inmersión relajada sobre arena y arrecife o mientras practicas snorkel en aguas poco profundas, cruzarte con una tortuga suele convertirse en uno de esos momentos que permanecen en la memoria mucho tiempo después de salir del agua.